Delcy Rodríguez ante la ONU: discurso y agenda 2026

Delcy Rodríguez en el salón de sesiones de la ONU en Nueva York.   Delcy Eloína Rodríguez intervino este 23 de septiembre de 2026 ante la 8...


Delcy Rodríguez en traje formal dentro del salón principal de sesiones de la ONU en Nueva York.
Delcy Rodríguez en el salón de sesiones de la ONU en Nueva York.  


Delcy Eloína Rodríguez intervino este 23 de septiembre de 2026 ante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, en su primera participación ante el pleno como presidenta encargada de Venezuela. Su discurso estuvo centrado en la defensa del diálogo frente al conflicto, la soberanía, la cooperación internacional, el rechazo a las medidas coercitivas unilaterales y la necesidad de combinar crecimiento económico, justicia social y seguridad energética. La intervención se produjo después de una agenda diplomática que incluyó reuniones con el secretario general de la ONU, António Guterres, organismos financieros internacionales, autoridades de Estados Unidos y gobiernos de la región.

La intervención venezolana ocurrió durante el segundo día del debate general de la 81.ª sesión. Naciones Unidas estableció oficialmente que el debate general se desarrolla los días 22 al 26 de septiembre y continúa el 28, dentro de una Semana de Alto Nivel que se extiende del 22 al 29 de septiembre. La participación de Rodríguez debe analizarse, por tanto, como parte de una agenda diplomática que continuará después de su discurso mediante reuniones bilaterales y actividades multilaterales.

El contenido finalmente presentado modifica el carácter de la investigación publicada antes de la intervención. Las referencias a diálogo, sanciones, energía y cooperación dejaron de ser únicamente asuntos anticipados y pasaron a formar parte del contenido efectivamente expuesto por Rodríguez ante la Asamblea. Al mismo tiempo, otros asuntos que habían sido considerados posibles componentes de su mensaje deben distinguirse de las prioridades que sí fueron expresadas durante el discurso.


Rodríguez presentó ante la ONU una política exterior basada en diálogo y paz


Rodríguez abrió su intervención colocando el diálogo y la paz como elementos centrales de la posición venezolana. Según el registro difundido después del discurso, sostuvo que Caracas mantiene como orientación el rechazo a la violencia y la búsqueda de soluciones mediante el entendimiento. La mandataria presentó la paz como un objetivo asociado con la dignidad de las partes y no solamente como ausencia de confrontación.

La formulación adquiere un significado específico dentro del contexto de la Asamblea General de 2026, debido a que la participación venezolana ocurre después de una transformación de sus relaciones con Estados Unidos. El 22 de septiembre, un día antes del discurso, Rodríguez mantuvo un encuentro con Donald Trump en Nueva York. Según la Presidencia venezolana, ambos abordaron el fortalecimiento de las relaciones bilaterales y una agenda conjunta relacionada con energía, minería, seguridad y otros asuntos de interés común.

La posición expresada ante la ONU también coincide con la agenda anunciada por la delegación venezolana al llegar a Nueva York. La Cancillería había señalado que Venezuela acudiría al segmento de alto nivel para defender la paz, la autodeterminación de los pueblos y el fortalecimiento del derecho internacional. En ese contexto, el discurso de Rodríguez mantuvo una línea basada en la cooperación y la utilización de canales diplomáticos para resolver diferencias.

El planteamiento no quedó limitado a las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos. Rodríguez situó el diálogo dentro de una concepción más amplia de las relaciones internacionales, en la que la cooperación entre Estados y el respeto a la soberanía aparecen como condiciones para enfrentar conflictos y problemas económicos. Esa formulación corresponde a la posición oficial expresada por la presidenta encargada y no constituye una valoración independiente sobre la situación política venezolana.


Las sanciones económicas ocuparon un lugar central en el discurso


Uno de los elementos concretos de la intervención fue la crítica a los regímenes de sanciones unilaterales. Rodríguez sostuvo que este tipo de medidas afectan las libertades económicas y financieras y retrasan el desarrollo humano. La posición coincide con la línea diplomática mantenida por Venezuela durante los últimos años y con declaraciones realizadas por otros representantes de la delegación venezolana durante la misma Asamblea General.

La delegación venezolana llevó el asunto de las medidas coercitivas a diferentes espacios de la ONU durante la jornada. En un evento de alto nivel sobre desigualdad, el viceministro para África, Yuri Pimentel, afirmó que las medidas coercitivas unilaterales obstaculizan las capacidades de los Estados y profundizan las vulnerabilidades. En otro encuentro relacionado con protección internacional, el viceministro para América Latina, Mauricio Rodríguez, sostuvo que esas medidas pueden limitar los recursos disponibles para responder a desplazamientos humanos.

Esto permite identificar una línea común dentro de la agenda venezolana en Nueva York: el Gobierno no presentó el levantamiento de sanciones únicamente como una cuestión bilateral con Washington, sino también como parte de una discusión sobre financiamiento, desarrollo, desigualdad y capacidad estatal. La diferencia es relevante porque permite separar la petición política de Caracas de los mecanismos jurídicos específicos mediante los cuales Estados Unidos aplica sus medidas.

La discusión sobre sanciones también está relacionada con la recuperación del acceso venezolano al sistema financiero internacional. Reuters informó que la delegación encabezada por Rodríguez mantuvo contactos con el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, mientras negociaba asuntos relacionados con deuda, energía y minería.


La energía venezolana fue presentada como componente de estabilidad internacional


La energía ocupó otro espacio destacado en el discurso. Rodríguez defendió la continuidad del uso de fuentes fósiles como parte del sistema energético internacional y cuestionó los procesos de descarbonización que, según su planteamiento, puedan realizarse de manera forzada sin considerar sus efectos sobre la seguridad alimentaria, el empleo y la producción. Al mismo tiempo, señaló que Venezuela mantiene un compromiso con la protección ambiental.

La posición energética expuesta ante la ONU coincide con la agenda institucional presentada por Venezuela al comienzo de la Asamblea. La Cancillería había identificado los hidrocarburos, las energías renovables y la seguridad energética como áreas prioritarias de cooperación internacional. La combinación de ambos elementos muestra que Caracas intenta presentar su sector energético no solamente como fuente de ingresos nacionales, sino como parte de las discusiones internacionales sobre abastecimiento y desarrollo.

El asunto adquiere una dimensión bilateral por las conversaciones desarrolladas con Estados Unidos. Reuters informó que la delegación venezolana negocia asuntos vinculados con energía, deuda y minería, mientras Washington impulsa acuerdos destinados a facilitar la recuperación de sectores productivos venezolanos y el acceso a financiamiento internacional.

La Casa Blanca, por su parte, ha presentado durante septiembre acuerdos relacionados con el sector petrolero venezolano como parte de su estrategia económica hacia el país. Las cifras y condiciones difundidas por Washington deben atribuirse a la administración estadounidense y diferenciarse de los datos independientes sobre reservas, producción o control empresarial. Esta distinción resulta necesaria porque las declaraciones políticas de ambas partes no constituyen por sí mismas una auditoría económica de los acuerdos.


El encuentro con Trump precedió al discurso ante la Asamblea


La intervención de Rodríguez tuvo como antecedente inmediato su encuentro con Donald Trump el 22 de septiembre. La Presidencia venezolana calificó la reunión de histórica y señaló que ambos gobiernos evaluaron el fortalecimiento de las relaciones bilaterales y una agenda de cooperación en energía, minería, seguridad y otros asuntos de interés común. Rodríguez también agradeció el apoyo estadounidense después de los terremotos registrados en Venezuela el 24 de junio y el respaldo expresado hacia la reincorporación del país a espacios internacionales y multilaterales.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, proporcionó posteriormente información adicional sobre la conversación. Según Reuters, Rubio afirmó el 23 de septiembre que Trump y Rodríguez trataron la reestructuración de la deuda soberana venezolana y señaló que la deuda constituye uno de los principales problemas que deben resolverse para la recuperación económica del país. Reuters informó que el Gobierno venezolano y Petróleos de Venezuela tienen aproximadamente 60.000 millones de dólares en bonos en situación de incumplimiento, mientras que estimaciones de analistas sitúan el conjunto de las obligaciones potenciales entre 150.000 y 200.000 millones de dólares.

El dato sobre la deuda requiere una precisión metodológica. Los 60.000 millones de dólares corresponden a bonos en incumplimiento atribuidos al Gobierno y PDVSA, mientras que el rango superior incluye intereses acumulados, reclamaciones y otros pasivos. Por tanto, ambas cifras no representan la misma categoría contable y no deben utilizarse como equivalentes.

El encuentro con Trump también situó la intervención venezolana dentro de una relación bilateral que había experimentado una transformación sustancial durante 2026. Rodríguez pasó de mantener una relación política conflictiva con Washington a convertirse en interlocutora directa de la administración estadounidense. El discurso ante la ONU, por ello, se produjo después de un contacto bilateral de alto nivel y no antes de él.


La agenda económica se amplió con deuda, financiamiento y organismos multilaterales


La actividad de la delegación venezolana en Nueva York no se limitó a la Asamblea General. Reuters informó que Rodríguez mantuvo reuniones con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, y el presidente del BID, Ilan Goldfajn. Las conversaciones estuvieron vinculadas con nuevas etapas de relación financiera y con asuntos relacionados con recuperación económica, deuda y financiamiento.

El contacto con estos organismos coincide con el contenido económico del discurso. Rodríguez cuestionó las estructuras internacionales que, según su posición, dificultan el desarrollo industrial nacional y defendió modelos de crecimiento asociados con justicia social. También criticó lo que presentó como fallas del sistema comercial global y reclamó mecanismos internacionales capaces de favorecer el desarrollo productivo.

La agenda económica venezolana tiene además una dimensión regional. El 23 de septiembre Rodríguez sostuvo una reunión con la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar. La declaración conjunta publicada por la Cancillería venezolana señala que ambos gobiernos acordaron trabajar en comercio, energía, seguridad, conectividad aérea, turismo, gestión de riesgos, ambiente, agricultura y cultura. También acordaron mantener mecanismos de consulta directa y realizar visitas oficiales a Caracas y Puerto España.

La relación con Trinidad y Tobago incorpora un componente energético específico. Ambos países comparten intereses relacionados con el desarrollo y explotación de recursos de gas en el Caribe, además de asuntos de seguridad marítima y movilidad regional. La declaración del 23 de septiembre confirma que la agenda bilateral fue ampliada más allá del comercio y contempla sectores directamente vinculados con la infraestructura energética y la cooperación regional.


La participación de Rodríguez marca el regreso de un jefe de Estado venezolano al atril desde 2018


La participación de Rodríguez debe describirse con precisión histórica. El último jefe de Estado venezolano que había pronunciado un discurso ante el debate general de la Asamblea General era Nicolás Maduro, el 26 de septiembre de 2018. En 2019, sin embargo, Delcy Rodríguez sí intervino ante el mismo órgano como vicepresidenta de Venezuela. El registro oficial de Naciones Unidas conserva el acta de aquella intervención del 27 de septiembre de 2019.

La novedad de 2026 consiste, por tanto, en que Rodríguez intervino por primera vez ante la Asamblea General en su condición de presidenta encargada. La diferencia institucional es significativa para describir el acontecimiento: no se trata de la primera participación de Rodríguez ante la ONU, pero sí de su primera intervención ante el pleno en la condición presidencial que actualmente ejerce.

El registro de Naciones Unidas permite además observar la continuidad de Rodríguez como representante venezolana en este foro. En 2016 intervino como vicepresidenta política y ministra de Relaciones Exteriores, y en 2019 como vicepresidenta. La participación de 2026 constituye una nueva etapa de esa trayectoria diplomática, ahora vinculada con la conducción del Ejecutivo venezolano.

La propia información difundida después del discurso señala que esta es su primera intervención ante la Asamblea General como mandataria. Esa condición debe diferenciarse de la afirmación más amplia de que Venezuela no estuvo representada ante Naciones Unidas durante ocho años, porque el país continuó participando mediante otros funcionarios y representantes diplomáticos.


La agenda venezolana continuará durante la Semana de Alto Nivel


El discurso del 23 de septiembre no pone fin a la participación venezolana en la Semana de Alto Nivel. Naciones Unidas mantiene el debate general hasta el 26 de septiembre y contempla una jornada adicional el 28. La Semana de Alto Nivel se extiende oficialmente del 22 al 29 de septiembre e incluye reuniones específicas sobre desarrollo, aumento del nivel del mar, prevención y preparación frente a pandemias y la conmemoración del 25.º aniversario de la Declaración y Programa de Acción de Durban.

Esto significa que las peticiones planteadas por Venezuela pueden continuar siendo objeto de conversaciones diplomáticas aunque Rodríguez ya haya pronunciado su discurso. El levantamiento de medidas coercitivas, la recuperación del acceso financiero, la reestructuración de deuda, la cooperación energética y la ampliación de relaciones bilaterales pueden continuar mediante reuniones de delegaciones y contactos con gobiernos y organismos internacionales.

La jornada del 23 de septiembre ya produjo resultados diplomáticos concretos. Además de la intervención ante la Asamblea, Venezuela anunció la declaración conjunta con Trinidad y Tobago y mantuvo contactos relacionados con organismos multilaterales y cooperación internacional. La agenda económica y diplomática, por tanto, no quedó limitada al contenido del discurso presidencial.

El balance documental disponible al cierre del 23 de septiembre permite establecer cuatro componentes principales de la intervención de Rodríguez: defensa del diálogo y la paz, rechazo a las medidas coercitivas unilaterales, defensa de una política energética que combine seguridad de suministro y sostenibilidad, y cuestionamiento de determinadas estructuras del comercio y las finanzas internacionales. Estos elementos están documentados en la cobertura posterior al discurso y deben distinguirse de asuntos que todavía puedan surgir durante las siguientes jornadas.

La participación venezolana continuará desarrollándose hasta el cierre de las actividades de alto nivel. La siguiente actualización documental deberá incorporar cualquier nuevo acuerdo, reunión o declaración oficial producida entre el 24 y el 28 de septiembre, especialmente si involucra a Estados Unidos, Naciones Unidas, el FMI, el Banco Mundial, el BID, gobiernos del Caribe o mecanismos de cooperación energética. El discurso del 23 de septiembre establece la posición presentada ante el pleno; las negociaciones posteriores determinarán qué elementos de esa agenda se traducen en compromisos institucionales verificables.