Firma de la Carta de las Naciones Unidas en 1945

  Una recreación cinematográfica ultra realista de la Firma de la Carta de las Naciones Unidas en 1945. La imagen muestra el momento solemne...

 

Fotografía cinematográfica ultra realista de la firma de la Carta de las Naciones Unidas en 1945, mostrando a un diplomático firmando el documento en primer plano, acompañado por oficiales y delegados internacionales, con iluminación natural, gradación de color vibrante y fondo con efecto bokeh.
Una recreación cinematográfica ultra realista de la Firma de la Carta de las Naciones Unidas en 1945. La imagen muestra el momento solemne en que los diplomáticos sellan el nacimiento de la ONU.


El 26 de junio de 1945 se procedió a la firma de la Carta de las Naciones Unidas en el auditorio del Herbst Theatre, integrado en el complejo del War Memorial de la ciudad de San Francisco, Estados Unidos. Este instrumento jurídico multilateral constituyó el tratado fundacional de la Organización de las Naciones Unidas, diseñado con el propósito técnico de sustituir a la Sociedad de Naciones y establecer una estructura permanente para la preservación de la paz, la seguridad colectiva y la cooperación jurídica internacional tras la devastación material de la Segunda Guerra Mundial. El documento fue el resultado de dos meses de deliberaciones técnicas, análisis normativos y complejas negociaciones diplomáticas entre representantes de cincuenta estados que sumaban en aquel momento la mayor parte de la población y la capacidad industrial del planeta.

La firma de este tratado representó la codificación de un nuevo orden jurídico internacional cimentado en la proscripción generalizada del uso de la fuerza armada en las relaciones bilaterales, salvo en supuestos excepcionales explícitamente regulados. El análisis de su proceso de elaboración revela las profundas discrepancias geopolíticas que existían entre las potencias vencedoras de la contienda y los países medianos o pequeños, diferencias que fueron resueltas mediante fórmulas de compromiso institucional que definieron la arquitectura de los principales órganos del sistema internacional de posguerra, en particular el Consejo de Seguridad y la Asamblea General.


Los antecedentes diplomáticos desde la Declaración de Terranova hasta Dumbarton Oaks


La gestación formal de la Carta de las Naciones Unidas abarcó un periodo de casi cuatro años de negociaciones multilaterales. El primer cimiento conceptual se encuentra en la Carta del Atlántico, una declaración conjunta emitida el 14 de agosto de 1941 por el presidente de los Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt, y el primer ministro británico, Winston Churchill, a bordo del buque de guerra HMS Prince of Wales en aguas de Terranova. Este documento fijó los principios rectores de la cooperación internacional de posguerra, incluyendo el rechazo a las anexiones territoriales unilaterales, el fomento del libre comercio y el desarme de las naciones agresoras tras el fin de las hostilidades activas.

El proceso técnico continuó con la firma de la Declaración por las Naciones Unidas el 1 de enero de 1942 en Washington D.C., un texto suscrito inicialmente por veintiséis gobiernos aliados que se comprometieron a emplear todos sus recursos militares y económicos contra las potencias del Eje y a no firmar paces por separado. Durante la Conferencia de Moscú, que culminó con la firma de la Declaración de las Cuatro Potencias el 30 de octubre de 1943, los representantes de la Unión Soviética, los Estados Unidos, el Reino Unido y China reconocieron formalmente por primera vez la necesidad de establecer en el plazo más breve posible una organización internacional general, basada en el principio de la igualdad soberana de todos los Estados amantes de la paz.

La estructuración técnica y el diseño de la futura organización se concretaron durante las Conversaciones de Dumbarton Oaks, celebradas en Washington D.C. en dos fases sucesivas entre el 21 de agosto y el 7 de octubre de 1944. En este foro, expertos jurídicos y de planificación política de las cuatro principales potencias aliadas redactaron un borrador de propuesta que definió la creación de un Consejo de Seguridad como órgano ejecutivo con responsabilidades primarias de paz, una Asamblea General representativa y una Corte Internacional de Justicia. Los aspectos pendientes de resolver en Dumbarton Oaks, en especial el sistema de votación en el Consejo de Seguridad y el derecho a veto de las grandes potencias, fueron acordados por Roosevelt, Churchill y Stalin en la Conferencia de Yalta el 11 de febrero de 1945.


La organización institucional y las delegaciones en la Conferencia de San Francisco


La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional se inauguró formalmente el 25 de abril de 1945 en San Francisco. Al evento asistieron ochocientos cincuenta delegados oficiales en representación de cincuenta países, acompañados por más de mil quinientos asesores técnicos, secretarios y personal de apoyo institucional, además de unos dos mil quinientos representantes de medios de comunicación acreditados de todo el mundo. El diplomático estadounidense Edward Stettinius Jr., en su calidad de secretario de Estado del país anfitrión, asumió la presidencia de las sesiones plenarias de trabajo, mientras que Alger Hiss ejerció las funciones de secretario general interino de la conferencia.

Para procesar y debatir los cientos de enmiendas propuestas al texto inicial de Dumbarton Oaks, la conferencia se estructuró a través de cuatro comisiones generales que coordinaban el trabajo de doce comités técnicos especializados. La Comisión Primera se encargó de las disposiciones generales, los propósitos de la organización y los principios fundamentales; la Comisión Segunda gestionó las competencias y la composición de la Asamblea General y los órganos económicos; la Comisión Tercera analizó la estructura, el funcionamiento y las atribuciones del Consejo de Seguridad; y la Comisión Cuarta estructuró la organización judicial y el estatuto de la nueva corte de justicia.

Las delegaciones de los cincuenta países participantes reflejaron la diversidad de intereses políticos de la época. Mientras que las naciones de América Latina, representadas por un bloque de veinte estados, buscaban preservar la validez de sus tratados regionales y de defensa mutua, las delegaciones de los estados de la Commonwealth británica intentaban asegurar un marco flexible de cooperación que no interfiriera en sus relaciones internas. La delegación de la Unión Soviética, encabezada por Vyacheslav Molotov, centró su esfuerzo técnico en consolidar el estatus preferente de las grandes potencias y limitar la capacidad de la Asamblea General para intervenir en decisiones que afectaran a su esfera directa de seguridad.


Los debates críticos sobre el derecho a veto y el principio de defensa colectiva


El punto de fricción técnica más agudo durante la redacción de la Carta se centró en las reglas de votación en el Consejo de Seguridad, específicamente en la exigencia de unanimidad de las cinco potencias con asiento permanente: los Estados Unidos, la Unión Soviética, el Reino Unido, China y Francia. Las naciones de menor tamaño, lideradas en las comisiones técnicas por el delegado australiano Herbert Evatt, argumentaron que la concesión de un derecho de veto ilimitado paralizaría la capacidad de la organización para resolver disputas internacionales cuando una de las grandes potencias estuviera implicada de forma directa en el conflicto.

Tras intensas negociaciones que amenazaron con paralizar el desarrollo de la conferencia, los patrocinadores del proyecto mantuvieron la postura de que la viabilidad práctica de la organización dependía del principio de unanimidad de las potencias dominantes, ya que una acción militar decidida contra un miembro permanente provocaría el colapso de la estructura global, replicando el fracaso operativo previo de la Sociedad de Naciones. Se acordó finalmente una fórmula que permitía a los miembros permanentes ejercer el veto sobre todas las decisiones de fondo del Consejo de Seguridad, limitando su aplicación únicamente en cuestiones estrictamente procedimentales.

Otro debate de alta complejidad técnica afectó a la relación entre la futura organización global y los acuerdos de defensa regional ya existentes, como el Acta de Chapultepec firmada por las repúblicas americanas en marzo de 1945. Los delegados regionales temían que la exigencia de autorización previa del Consejo de Seguridad para emprender acciones defensivas impidiera una respuesta rápida ante una agresión inminente. La solución de consenso se codificó en el Artículo 51 de la Carta, que reconoció el derecho inherente de legítima defensa, individual o colectiva, en caso de ataque armado contra un miembro de las Naciones Unidas, hasta tanto el Consejo de Seguridad haya tomado las medidas necesarias para mantener la paz y la seguridad internacionales.


La estructura técnica de la Carta y el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia


La Carta de las Naciones Unidas, aprobada por unanimidad en sesión plenaria el 25 de junio de 1945, se compone de un Preámbulo y un texto articulado distribuido en diecinueve capítulos que contienen ciento once artículos individuales. El Preámbulo, cuya redacción original estuvo influida de forma notable por las propuestas del mariscal de campo sudafricano Jan Smuts, estableció de manera solemne la voluntad de los pueblos firmantes de evitar que las generaciones futuras sufrieran los flagelos de la guerra, reafirmando al mismo tiempo la fe en los derechos fundamentales del hombre y en la igualdad de naciones grandes y pequeñas.

El tratado instituyó seis órganos principales encargados del funcionamiento técnico de la organización. La Asamblea General, regulada en el Capítulo Cuarto, quedó configurada como el foro deliberativo principal con representación de todos los estados miembros bajo el principio de un voto por país. El Consejo de Seguridad, estructurado en el Capítulo Quinto, se definió como el órgano ejecutivo con capacidad para dictar resoluciones de obligado cumplimiento para los miembros, integrado por cinco miembros permanentes y seis miembros no permanentes elegidos por períodos de dos años, una proporción modificada posteriormente mediante enmienda en el año 1965 para ampliar la representación de los nuevos estados independientes.

Los capítulos restantes estructuraron el Consejo Económico y Social, encargado de promover la cooperación en materia de desarrollo y bienestar social; el Consejo de Administración Fiduciaria, para supervisar los territorios bajo mandato o fideicomiso; la Secretaría General, encabezada por un secretario general nombrado por la Asamblea General a recomendación del Consejo de Seguridad; y la Corte Internacional de Justicia. El Estatuto de la Corte, integrado por setenta artículos específicos, fue anexionado como parte integrante de la propia Carta, estableciendo que dicho órgano judicial tendría su sede permanente en el Palacio de la Paz en La Haya, Países Bajos, sustituyendo a la antigua Corte Permanente de Justicia Internacional.


La ceremonia de firma del veintiséis de junio y la inclusión diferida de Polonia


La ceremonia de firma se inició a las seis de la mañana del 26 de junio de 1945 en el Herbst Theatre de San Francisco. Para el desarrollo del acto protocolario, se dispuso una mesa circular de grandes dimensiones en el centro del escenario sobre la cual se colocaron los dos documentos oficiales encuadernados en cuero azul oscuro: la Carta de las Naciones Unidas y el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia, ambos impresos en las cinco lenguas oficiales de la conferencia que eran el inglés, el francés, el español, el ruso y el chino.

Por decisión de la comisión de organización, la delegación de la República de China fue la primera en firmar el tratado, un gesto técnico de reconocimiento histórico por haber sido la primera nación en sufrir la agresión militar de las potencias del Eje desde el año 1937. A continuación firmaron los representantes de las otras cuatro potencias patrocinadoras, es decir, la Unión Soviética, el Reino Unido, Francia y los Estados Unidos, seguidos por las delegaciones de las restantes cuarenta y cinco naciones dispuestas en estricto orden alfabético en lengua inglesa. Cada delegado firmó ambos libros de actas utilizando instrumentos de escritura preparados especialmente para garantizar la durabilidad química de la tinta sobre el papel de alta resistencia seleccionado para los documentos originales.

Polonia, que figuraba como uno de los estados aliados originales en la lucha contra las fuerzas del Eje, no pudo enviar representación oficial a la Conferencia de San Francisco debido a que las potencias vencedoras no habían resuelto aún la legitimidad del gobierno provisional constituido en Varsovia frente al gobierno polaco en el exilio con sede en Londres. Para solventar este vacío técnico e institucional, los organizadores reservaron un espacio en la última página del documento de firmas de la Carta. Tras la conformación de un gobierno de unidad nacional provisional reconocido formalmente por las potencias, el diplomático y escritor polaco Wladyslaw Kowalski firmó la Carta en Washington D.C. el 15 de octubre de 1945, permitiendo que Polonia se constituyera en uno de los cincuenta y un estados fundadores originarios de la organización.


El proceso de ratificación legal y la disolución de la Sociedad de Naciones


La entrada en vigor de la Carta de las Naciones Unidas estuvo sujeta a las estrictas formalidades jurídicas establecidas en el Artículo 110 del propio tratado. Esta disposición técnica estipulaba que la Carta debía ser ratificada por cada uno de los estados signatarios de acuerdo con sus respectivos procedimientos constitucionales internos, debiendo entregarse los instrumentos de ratificación correspondientes al gobierno de los Estados Unidos en calidad de depositario oficial de los documentos del tratado.

El umbral mínimo necesario para que el tratado adquiriera plena validez legal exigía el depósito de los instrumentos de ratificación de las cinco potencias con asiento permanente en el Consejo de Seguridad y de la mayoría de los otros cuarenta y seis estados firmantes de la conferencia. El hito normativo se alcanzó formalmente el 24 de octubre de 1945, fecha en la que se completó el depósito de la mayoría requerida y de las ratificaciones de los Estados Unidos, la Unión Soviética, el Reino Unido, China y Francia, permitiendo la vigencia operativa e institucional del sistema de las Naciones Unidas a nivel global. A partir de ese momento, el 24 de octubre quedó instituido oficialmente como el día de las Naciones Unidas.

La activación de la nueva organización determinó el inicio del proceso legal de liquidación de la Sociedad de Naciones, entidad que había mantenido una existencia nominal e inoperante desde Ginebra durante los años de la guerra. En abril de 1946 se reunió por última vez la asamblea de la Sociedad de Naciones en Ginebra para aprobar la transferencia oficial de todos sus activos físicos, archivos históricos, bibliotecas y competencias jurídicas al nuevo organismo de las Naciones Unidas. Esta transferencia administrativa puso fin de manera definitiva a la primera experiencia de seguridad colectiva del siglo veinte, consolidando a la Carta de las Naciones Unidas como el eje estructural del derecho internacional contemporáneo y regulador del orden multilateral de posguerra.