Lizi Marú en concierto en la Casona Cultural

El 21 de abril de 2024 se presentó en la Casona Cultural Aquiles Nazoa, en Caracas, la agrupación musical Lizi Marú, un proyecto que in...


El 21 de abril de 2024 se presentó en la Casona Cultural Aquiles Nazoa, en Caracas, la agrupación musical Lizi Marú, un proyecto que integra ritmos latinoamericanos, caribeños y afrodescendientes mediante una propuesta escénica y sonora basada en la mixtura cultural. La actividad se realizó en el patio principal del recinto y contó con una asistencia aproximada de 150 personas, según datos del equipo organizador. La presentación permitió observar la estructura musical del proyecto, su enfoque conceptual y la integración de elementos visuales y performativos en su puesta en escena.


Contexto institucional de la Casona Cultural Aquiles Nazoa


La Casona Cultural Aquiles Nazoa funciona como centro cultural desde diciembre de 2019, tras su recuperación y apertura al público. El espacio ha albergado más de 600 actividades entre 2020 y 2023, incluyendo conciertos, talleres, exposiciones y presentaciones escénicas. Su programación ha incorporado agrupaciones dedicadas a la música tradicional, académica y experimental, lo que ha permitido diversificar la oferta cultural disponible para el público caraqueño. La presentación de Lizi Marú se enmarca en esta línea de actividades orientadas a la difusión de propuestas musicales contemporáneas con base en géneros latinoamericanos y afrodescendientes.

El patio principal del recinto, donde se realizó el concierto, ha sido utilizado para actividades musicales que requieren amplitud espacial y una acústica adaptable a instrumentos de percusión, cuerdas y voces. Este espacio permite la interacción directa entre intérpretes y asistentes, lo que facilita la apreciación de propuestas musicales basadas en la improvisación y en la mezcla de géneros. La infraestructura del recinto ha sido empleada para conciertos de música tradicional, jazz, fusiones latinoamericanas y ensambles experimentales.

La actividad contó con el apoyo del equipo de la Casona Cultural Aquiles Nazoa, bajo la coordinación de la bolerista Berenice del Moral, y con el respaldo del Centro Nacional del Disco, institución encargada de la producción y difusión de proyectos musicales en Venezuela. La participación de estas entidades permitió garantizar la logística técnica necesaria para la presentación, incluyendo sonido, iluminación y registro audiovisual.


Estructura musical y propuesta artística de Lizi Marú


Lizi Marú es un proyecto musical que integra ritmos latinoamericanos, caribeños y africanos mediante una estructura instrumental y vocal orientada a la experimentación sonora. Su repertorio incluye géneros como calipso, jazz, joropo, tambor venezolano, ritmos afrocaribeños y fusiones contemporáneas. La agrupación utiliza patrones rítmicos tradicionales como base para incorporar armonías y líneas melódicas propias de géneros internacionales, lo que permite construir un repertorio basado en la fusión rítmica y en la adaptación de estructuras tradicionales a formatos contemporáneos.

La propuesta musical se caracteriza por el uso simultáneo de instrumentos tradicionales y modernos. Durante el concierto se emplearon percusión afrovenezolana, batería, bajo eléctrico, guitarras, teclados y voces. La presencia de varios teclados permitió generar capas armónicas que complementaron la base rítmica. Este tipo de configuración instrumental es común en agrupaciones de fusión latinoamericana que buscan integrar elementos acústicos y electrónicos.

El repertorio interpretado incluyó piezas que resaltan la influencia afrodescendiente y la herencia de las naciones originarias del continente. La agrupación incorpora elementos visuales y performativos que acompañan la ejecución musical, lo que permite construir una experiencia escénica integral. Este enfoque se alinea con prácticas de proyectos musicales que integran música, danza y elementos rituales en sus presentaciones.


Enfoque conceptual y trayectoria del proyecto


Lizi Marú fue concebido como un proyecto que integra experiencias musicales, visuales y escénicas. Su directora, Lizi Pirela, señaló en entrevista que la idea surgió durante un viaje a Argentina, donde observó similitudes entre géneros latinoamericanos, caribeños y africanos. Este hallazgo permitió estructurar una propuesta basada en la hermandad cultural entre territorios y en la integración de ritmos que comparten raíces históricas.

El proyecto busca resaltar el trabajo de compositoras e intérpretes femeninas, lo que permite incorporar una perspectiva de género en la selección del repertorio. Esta línea conceptual se relaciona con iniciativas regionales que buscan visibilizar el aporte de mujeres en la música tradicional y contemporánea. La agrupación utiliza elementos escénicos que refuerzan esta perspectiva, integrando vestuarios, coreografías y dinámicas de interacción que acompañan la ejecución musical.

La primera presentación oficial del proyecto se realizó en el Centro Nacional del Disco el 29 de junio de 2023, tras un proceso de audiciones. Aunque la agrupación tiene un año de consolidación formal, sus integrantes cuentan con trayectoria en proyectos musicales, académicos y comunitarios. Esta experiencia previa permite abordar repertorios complejos que requieren precisión rítmica, armonización vocal y dominio instrumental.


Integrantes y estructura interpretativa


La agrupación está integrada por Adnaley Mijares, Jescry Colorado, Guillermo Esteves, Gladmary Mundaraín, Aranyerlks Rengifo, Lorelis Loretto, Escarlis Uribe, Sami Suárez, Benito Palacios y Lizi Pirela. Cada integrante aporta elementos específicos a la estructura musical, incluyendo voces principales, coros, percusión, cuerdas y teclados. La diversidad de perfiles permite abordar repertorios que requieren versatilidad interpretativa y conocimiento de distintos géneros.

La presencia de ritmos afrovenezolanos es un componente central del proyecto. Géneros como tambor, mina y calipso fueron utilizados como base para piezas que incorporaron elementos de jazz, son y ritmos caribeños. La percusión afrovenezolana permitió mantener la identidad rítmica de los géneros tradicionales, mientras que las líneas melódicas y armónicas se adaptaron a estructuras propias de la música contemporánea.

La agrupación también incorpora elementos vocales que permiten generar contrastes entre secciones rítmicas y melódicas. Las voces femeninas aportan líneas melódicas y armonías que complementan la estructura instrumental. Este tipo de configuración es común en proyectos de fusión que integran elementos del son, la salsa y el jazz latino.


Interacción con el público y dinámica escénica


La presentación en la Casona Cultural Aquiles Nazoa contó con una asistencia aproximada de 150 personas, según datos del equipo organizador. La estructura del concierto permitió la interacción directa entre intérpretes y público, especialmente en piezas que incorporan patrones rítmicos repetitivos y secciones improvisadas. Este tipo de interacción es común en conciertos de fusión latinoamericana, donde la estructura musical facilita la participación espontánea del público.

La agrupación integró elementos visuales y performativos que acompañaron la ejecución musical. Estos elementos incluyeron movimientos escénicos, dinámicas de entrada y salida y uso de vestuarios que refuerzan la identidad cultural del proyecto. La integración de estos recursos permite construir una experiencia escénica coherente con la propuesta conceptual del proyecto.

La presencia de invitados y colaboradores permitió ampliar la estructura vocal e instrumental en piezas específicas. Este tipo de participación es frecuente en proyectos de fusión que buscan incorporar timbres adicionales y generar variaciones en la interpretación de repertorios específicos.


Síntesis analítica y proyección del proyecto


La presentación de Lizi Marú en la Casona Cultural Aquiles Nazoa constituye un ejemplo de la integración entre géneros tradicionales latinoamericanos, ritmos afrodescendientes y elementos contemporáneos mediante una estructura musical y escénica orientada a la experimentación. La agrupación ha desarrollado un enfoque basado en la preservación de la identidad cultural mediante la adaptación de géneros tradicionales a formatos contemporáneos.

El concierto del 21 de abril de 2024 permitió observar la capacidad técnica de la agrupación para abordar repertorios complejos que requieren precisión rítmica, armonización vocal y dominio instrumental. La participación del público y la integración de elementos visuales evidencian un enfoque orientado a la construcción de experiencias musicales participativas.

La proyección futura de Lizi Marú dependerá de la continuidad de sus actividades, la incorporación de nuevos repertorios y la participación en espacios culturales nacionales. Su propuesta basada en la fusión rítmica y en la integración de elementos culturales latinoamericanos y afrodescendientes permite anticipar su integración en circuitos culturales que valoran la experimentación y la preservación del patrimonio musical.