¿Qu茅 buscaba realmente Hiram Bingham en 1911? La verdad detr谩s del viaje que cambi贸 la historia de Machu Picchu. El 24 de julio de 1911,...
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| ¿Qu茅 buscaba realmente Hiram Bingham en 1911? La verdad detr谩s del viaje que cambi贸 la historia de Machu Picchu. |
El 24 de julio de 1911, la Expedici贸n Peruana de Yale, liderada por el profesor e historiador estadounidense Hiram Bingham, localiz贸 las estructuras de la ciudadela inca de Machu Picchu en el departamento del Cusco, Per煤. Este acontecimiento supuso la documentaci贸n cient铆fica de un asentamiento prehisp谩nico que permanec铆a fuera del alcance de las autoridades cartogr谩ficas y administrativas del Estado peruano de la 茅poca. El equipo, auspiciado por la Universidad de Yale y la National Geographic Society, ten铆a el objetivo inicial de ubicar la 煤ltima capital de los incas en Vilcabamba. El hallazgo transform贸 los estudios arqueol贸gicos andinos e inici贸 un debate metodol贸gico sobre la propiedad patrimonial y la catalogaci贸n de restos materiales en Am茅rica del Sur durante el siglo XX.
Objetivos geogr谩ficos de la Expedici贸n Peruana de Yale
La expedici贸n liderada por Hiram Bingham en 1911 se configur贸 bajo criterios de exploraci贸n geogr谩fica y reconocimiento hist贸rico-militar. Bingham, quien se desempe帽aba como profesor de historia latinoamericana en la Universidad de Yale, estructur贸 el proyecto tras su participaci贸n en el Primer Congreso Cient铆fico Panamericano celebrado en Santiago de Chile en 1908. El prop贸sito central de la misi贸n consist铆a en delimitar la topograf铆a de la cordillera de Vilcabamba, una regi贸n situada entre los r铆os Apur铆mac y Urubamba, donde las cr贸nicas coloniales espa帽olas del siglo XVI situaban el reducto de la resistencia inca frente a las fuerzas hispanas.
Financiamiento institucional y log铆stica militar
El soporte financiero de la campa帽a provino de aportes privados gestionados a trav茅s de la Universidad de Yale, complementados de manera posterior por la National Geographic Society. El Estado peruano, bajo el gobierno del presidente Augusto B. Legu铆a, otorg贸 facilidades log铆sticas mediante decretos que permit铆an el libre tr谩nsito y el apoyo de las prefecturas locales. La comitiva t茅cnica de 1911 inclu铆a a especialistas en diversas disciplinas como el top贸grafo Isaiah Bowman, el ge贸logo Herbert Gregory y el cirujano William Erving. La composici贸n del grupo respond铆a a la necesidad de realizar un levantamiento cartogr谩fico integral del sur del Per煤, un 谩rea que carec铆a de mapas oficiales detallados para el desarrollo de infraestructuras comerciales.
La b煤squeda de la capital de Manco Inca
La hip贸tesis principal de Bingham se basaba en los escritos del cronista agustino Antonio de la Calancha y en los documentos de la conquista que describ铆an los sitios de Vitcos y Vilcabamba la Vieja. Estos puntos sirvieron de refugio a Manco Inca y sus sucesores entre los a帽os 1536 y 1572. La cartograf铆a disponible en la Sociedad Geogr谩fica de Lima no especificaba la ubicaci贸n exacta de estos complejos, debido a la densa vegetaci贸n de la ceja de selva cusque帽a y a las dificultades de acceso por el ca帽贸n del Urubamba. La expedici贸n avanz贸 siguiendo la ruta de la nueva carretera construida por el gobierno peruano para facilitar el transporte de caucho y coca desde los valles amaz贸nicos hacia los centros urbanos.
El trayecto por el ca帽贸n del Urubamba y el acceso al sitio
El avance de la expedici贸n por el valle de Mandor, situado a unos 2.000 metros sobre el nivel del mar, estuvo marcado por la recopilaci贸n de testimonios de agricultores locales. El 23 de julio de 1911, el equipo de exploraci贸n se estableci贸 en las cercan铆as del r铆o Urubamba. Un arrendatario local llamado Melchor Arteaga inform贸 a Bingham sobre la existencia de extensas edificaciones de piedra en la cima del cerro Machu Picchu, una elevaci贸n que en la lengua quechua se traduce como monta帽a vieja. Arteaga ejerc铆a como intermediario y recolector en la zona, habitando en las m谩rgenes del r铆o donde cobraba peaje a los viajeros.
El ascenso del 24 de julio de 1911
Bajo condiciones climatol贸gicas desfavorables y acompa帽ado 煤nicamente por el sargento de la polic铆a peruana Emilio Carrasco y por Melchor Arteaga, Bingham ascendi贸 la ladera del cerro el 24 de julio. El trayecto implicaba salvar un desnivel de cerca de 600 metros desde el fondo del valle hasta la cresta rocosa. Los exploradores cruzaron el r铆o Urubamba mediante un puente rudimentario de troncos antes de iniciar la subida por pendientes que superaban los 40 grados de inclinaci贸n. Al alcanzar la cima, el grupo localiz贸 a dos familias de agricultores, los 脕lvarez y los Richarte, quienes se hab铆an establecido en el sector de las terrazas agr铆colas del complejo arqueol贸gico desde el a帽o 1907 para evitar el pago de impuestos estatales.
La identificaci贸n del Templo de las Tres Ventanas
El guiado final hacia los sectores principales de la urbe estuvo a cargo del hijo menor de la familia Richarte, un ni帽o que condujo al profesor estadounidense a trav茅s del denso bosque secundario que cubr铆a los muros. Los primeros sectores visibles correspondieron a las terrazas de cultivo o andenes, los cuales manten铆an su funci贸n de drenaje original. Al adentrarse en la zona urbana, Bingham identific贸 estructuras construidas con siller铆a de granito blanco, destacando una edificaci贸n de muros poligonales con tres vanos trapezoidales, que denomin贸 el Templo de las Tres Ventanas. Esta denominaci贸n se vincul贸 de inmediato a los mitos de origen incaicos recopilados por los cronistas, espec铆ficamente la leyenda de las tres cuevas de Pacaritambo.
Antecedentes de registro y presencia local previa a 1911
El an谩lisis hist贸rico y la revisi贸n de archivos notariales en el Cusco demuestran que las ruinas de Machu Picchu eran conocidas por la poblaci贸n de la provincia de Urubamba con anterioridad a la llegada de la misi贸n norteamericana. La presencia de asentamientos agr铆colas activos dentro del per铆metro de las ruinas confirma que el sitio no se encontraba en una situaci贸n de aislamiento absoluto respecto a los circuitos econ贸micos regionales del valle de Vilcanota.
Las inscripciones de Agust铆n Liz谩rraga en 1902
El registro material m谩s contundente de visitas previas a la misi贸n de Yale corresponde al agricultor y comerciante de tierras cuzque帽o Agust铆n Liz谩rraga. El 14 de julio de 1902, Liz谩rraga, en compa帽铆a de los ciudadanos locales Gabino S谩nchez, Enrique Palma y Justo Ochoa, organiz贸 una expedici贸n en busca de tierras de cultivo practicables en los sectores altos del cerro. Durante este recorrido, los exploradores dejaron una inscripci贸n a carb贸n en uno de los muros del llamado Templo de las Tres Ventanas con el texto: Agust铆n Liz谩rraga, 14 de julio de 1902. El propio Hiram Bingham observ贸 y registr贸 esta marca en sus diarios de campo originales, la cual fue eliminada posteriormente durante los trabajos de limpieza profunda de las piedras.
Documentos de propiedad agraria de los siglos XIX y XX
Las tierras sobre las cuales se asienta el complejo fortificado formaban parte de la hacienda Cutija y la hacienda Qollpani. Los t铆tulos de propiedad registrados ante los juzgados de primera instancia del Cusco evidencian transacciones comerciales que inclu铆an los sectores denominados Machu Picchu y Huayna Picchu. Mapas elaborados por ingenieros de minas alemanes, como el plano de Harry Singer en 1874, ya inclu铆an la denominaci贸n topon铆mica de estas cumbres dentro del catastro de la regi贸n. Asimismo, el explorador e inversor alem谩n Augusto Berns hab铆a obtenido concesiones mineras y de explotaci贸n de maderas en la zona en la d茅cada de 1860, existiendo indicios documentales de que extrajo objetos de valor de las ruinas circundantes con conocimiento de las autoridades de Lima.
Trabajos arqueol贸gicos y catalogaci贸n de restos materiales
Tras el informe preliminar de 1911, Hiram Bingham retorn贸 al Cusco en los a帽os 1912 y 1914 para ejecutar excavaciones arqueol贸gicas formales en el sitio, contando con el respaldo de la National Geographic Society. Durante estas campa帽as, el equipo norteamericano procedi贸 a la deforestaci贸n sistem谩tica del complejo, exponiendo la organizaci贸n dual de la traza urbana, dividida en un sector agr铆cola y un sector administrativo o residencial. Se implementaron metodolog铆as de registro fotogr谩fico masivo, empleando c谩maras panor谩micas y placas de vidrio que permitieron documentar el estado de conservaci贸n de los aparejos de piedra fina antes de su consolidaci贸n.
Excavaci贸n de contextos funerarios
Las excavaciones se concentraron en las cuevas y abrigos rocosos situados en los flancos exteriores de la ciudadela, donde se recuperaron aproximadamente 174 restos esquel茅ticos humanos. El an谩lisis bioarqueol贸gico inicial liderado por George Eaton sugiri贸 err贸neamente una proporci贸n desmesurada de restos femeninos, lo que llev贸 a Bingham a formular la hip贸tesis de que Machu Picchu funcionaba como el santuario final de las V铆rgenes del Sol o acllas. Investigaciones osteol贸gicas del siglo XXI desmintieron esta tesis, demostrando que la distribuci贸n por sexos era equitativa y correspond铆a a una poblaci贸n civil diversa, posiblemente compuesta por trabajadores estatales o mitimaes provenientes de distintos puntos del imperio incaico.
El inventario de bienes recuperados
El volumen de material recuperado y catalogado sum贸 m谩s de 46.000 fragmentos y piezas completas que inclu铆an cer谩mica de estilo inca imperial, utensilios de bronce como tupus o alfileres de sujeci贸n, herramientas de piedra para construcci贸n, cuchillos ceremoniales y restos 贸seos de fauna como cam茅lidos y cobayas. Los objetos fueron embalados en cajas de madera y trasladados hacia la Universidad de Yale para su an谩lisis en los laboratorios del Museo Peabody de Historia Natural. El inventario detallado se organiz贸 por sectores de excavaci贸n, constituyendo la base de las publicaciones cient铆ficas que posicionaron al sitio en la literatura acad茅mica global.
El litigio internacional por la repatriaci贸n de las piezas arqueol贸gicas
La salida de las piezas arqueol贸gicas de territorio peruano se realiz贸 bajo el amparo de resoluciones oficiales dictadas por el gobierno del presidente Augusto B. Legu铆a. El Decreto Supremo del 31 de octubre de 1912 autoriz贸 a la Universidad de Yale a trasladar los materiales extra铆dos a los Estados Unidos por un plazo condicional de dieciocho meses, reserv谩ndose el Estado peruano el derecho de exigir su devoluci贸n. Las pr贸rrogas sucesivas y la inestabilidad pol铆tica posterior en el Per煤 dilataron el cumplimiento de los t茅rminos del pr茅stamo, transformando la posesi贸n temporal de los objetos en un conflicto legal prolongado.
Argumentos de propiedad y el rol de la Universidad de Yale
Durante d茅cadas, las autoridades de la Universidad de Yale sostuvieron que los materiales recuperados consist铆an mayoritariamente en fragmentos cer谩micos de escaso valor comercial pero de alta relevancia cient铆fica, cuya preservaci贸n 贸ptima requer铆a de las condiciones t茅cnicas disponibles en sus laboratorios de Connecticut. El argumento acad茅mico indicaba que el Per煤 no contaba con las instalaciones museogr谩ficas adecuadas para garantizar la conservaci贸n a largo plazo de los restos org谩nicos y 贸seos. Por su parte, el Estado peruano argumentaba que los bienes patrimoniales eran inalienables de acuerdo con la legislaci贸n vigente desde la 茅poca de la independencia, la cual prohib铆a la exportaci贸n de antig眉edades prehisp谩nicas sin autorizaci贸n legislativa expresa.
El acuerdo de devoluci贸n y el traslado definitivo
El conflicto legal se agudiz贸 a inicios del siglo XXI, cuando el gobierno peruano interpuso una demanda judicial contra la Universidad de Yale ante los tribunales federales de los Estados Unidos en el a帽o 2008. Tras negociaciones diplom谩ticas e institucionales paralelas, ambas partes firmaron un memor谩ndum de entendimiento en noviembre de 2010. Yale acept贸 la restituci贸n total de la colecci贸n de Machu Picchu en custodia del Museo Peabody. El proceso de entrega se materializ贸 en tres etapas sucesivas entre los a帽os 2011 y 2012, coincidiendo con el centenario de la expedici贸n de Bingham. Un total de 366 piezas de exhibici贸n y miles de fragmentos fueron transferidos a la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco, donde se habilit贸 el Museo de la Casa Concha para su resguardo y exhibici贸n permanente.
La redefinici贸n hist贸rica de Machu Picchu en la arqueolog铆a andina
Las conclusiones te贸ricas formuladas por Hiram Bingham, quien identific贸 err贸neamente a Machu Picchu como los sitios de Tampu-tocco y Vilcabamba la Vieja, fueron descartadas sistem谩ticamente por los arque贸logos peruanos y extranjeros durante la segunda mitad del siglo XX. Investigaciones posteriores demostraron que la 煤ltima capital de la resistencia inca se ubicaba en el sitio de Esp铆ritu Pampa, en las profundidades de la selva de Vilcabamba, un lugar que el propio Bingham lleg贸 a visitar en 1911 pero al que no otorg贸 la importancia debida debido a la densa vegetaci贸n que ocultaba sus estructuras principales.
El rol de hacienda real de Pachac煤tec
La revisi贸n de documentos eclesi谩sticos y administrativos coloniales efectuada por historiadores como John Rowe y Mar铆a Rostworowski permiti贸 determinar que Machu Picchu fue edificado a mediados del siglo XV por orden del noveno soberano inca, Pachac煤tec. El complejo operaba como una llacta o centro administrativo y residencia residencial fortificada destinada al usufructo del monarca y de su panaca o linaje familiar. La calidad del aparejo arquitect贸nico de sectores como el Intihuatana, el Torre贸n o Mausoleo Real y la Residencia del Inca denota una planificaci贸n centralizada ejecutada por mitimaes especialistas en canter铆a, cumpliendo funciones duales de control econ贸mico sobre los valles cocaleros adyacentes y de culto religioso a las divinidades tutelares o apus.
Impacto en la gesti贸n patrimonial contempor谩nea
La difusi贸n de las investigaciones de la expedici贸n de 1911 en la revista National Geographic en su edici贸n de abril de 1913 introdujo la imagen de Machu Picchu en el circuito tur铆stico y de preservaci贸n global. La inclusi贸n del sitio en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco en el a帽o 1983 como bien mixto cultural y natural modific贸 las pol铆ticas de manejo del 谩rea. El modelo de exploraci贸n extractiva implementado a inicios del siglo XX dio paso a normativas estrictas de conservaci贸n que regulan la carga de visitantes diarios, proh铆ben nuevas excavaciones invasivas sin proyectos de investigaci贸n autorizados por el Ministerio de Cultura del Per煤 y enfocan los esfuerzos t茅cnicos en el monitoreo geod茅sico de la estabilidad de las estructuras ante el riesgo de deslizamientos.
