Cecilia Naranjo PƔez, cultora de Guarenas, 'Raƭces de Nuestro Pueblo'

Delimitación del tema y relevancia cultural El registro de la trayectoria de Cecilia Naranjo PÔez, cultora nacida en Caracas el 20 de oc...


Delimitación del tema y relevancia cultural


El registro de la trayectoria de Cecilia Naranjo PÔez, cultora nacida en Caracas el 20 de octubre de 1946, permite documentar seis décadas de actividad vinculada a la formación artística, la investigación comunitaria y la preservación de manifestaciones tradicionales en Venezuela. Su participación en proyectos educativos, agrupaciones culturales y trabajos de campo en diversas regiones del país constituye una fuente verificable para el estudio de prÔcticas populares y procesos de transmisión del conocimiento en comunidades urbanas y rurales.

El 26 de marzo de 2023, durante una entrevista realizada en Guarenas para el programa Conversando con Argenis David GonzÔlez, la cultora ofreció información detallada sobre su formación, experiencias y aportes. Este testimonio directo complementa datos obtenidos en archivos comunitarios, reconocimientos institucionales y registros de agrupaciones culturales donde ha participado desde la década de 1960.

La relevancia del tema se fundamenta en la necesidad de sistematizar la labor de cultores con trayectoria prolongada, especialmente en Ôreas como danza tradicional, artes utilitarias, muñequería, expresión corporal y prÔcticas asociadas a festividades populares. La documentación de estos procesos contribuye a la preservación del patrimonio cultural inmaterial, categoría reconocida por organismos internacionales desde principios del siglo XXI.


Datos biogrÔficos verificables y formación inicial


Cecilia Naranjo PÔez nació en Caracas en 1946 y creció en un entorno familiar donde se mantenían referencias históricas vinculadas al general José Antonio PÔez, relación establecida a través de su abuelo materno, identificado como primo del líder militar. Aunque este vínculo pertenece al Ômbito genealógico familiar, forma parte de la memoria oral transmitida en su entorno inmediato y mencionada en diversos testimonios.

Su interés por la cultura comenzó en la infancia, etapa en la que se incorporó a actividades de teatro escolar, danza y manualidades. Durante las décadas de 1950 y 1960, estas prÔcticas formaban parte de programas educativos y comunitarios impulsados en centros culturales y escuelas públicas de Caracas. La cultora señala que su formación inicial incluyó técnicas de arte utilitario, modelado en arcilla, elaboración de tapices guajiros, bisutería, muñequería y ejercicios de expresión corporal, Ôreas que posteriormente integró en su trabajo pedagógico.

La diversidad de disciplinas abordadas responde a un modelo de formación característico de cultores populares que combinan prÔcticas tradicionales con técnicas contemporÔneas. Este enfoque ha sido documentado en estudios sobre educación artística comunitaria realizados en Venezuela desde la década de 1980.


Trabajo comunitario e investigaciones en territorio nacional


A lo largo de su trayectoria, Naranjo desarrolló trabajos comunitarios e investigaciones en varios estados del país, entre ellos Mérida, AnzoÔtegui, Falcón, Lara, Trujillo y Bolívar. Estas actividades incluyeron talleres, observación directa de prÔcticas culturales y participación en festividades locales. La información recopilada en estas regiones permitió ampliar su conocimiento sobre tradiciones, técnicas artesanales y expresiones dancísticas.

Uno de los trabajos de campo mĆ”s significativos fue la visita a comunidades del pueblo indĆ­gena Kali’na (KariƱa), ubicadas principalmente en los estados AnzoĆ”tegui y BolĆ­var. Durante estas visitas, la cultora registró prĆ”cticas rituales, relatos orales y elementos de la organización social. En la entrevista realizada en 2023, afirmó que los mitos y leyendas transmitidos por estas comunidades corresponden a sistemas de creencias vigentes y que su comprensión requiere respeto y contextualización. Este tipo de observación coincide con estudios antropológicos publicados desde mediados del siglo XX sobre los pueblos indĆ­genas del oriente venezolano.

El trabajo comunitario realizado por Naranjo se caracterizó por la integración de actividades formativas con procesos de documentación. En varias localidades, desarrolló talleres de danza, muñequería y artes utilitarias dirigidos a niños, jóvenes y adultos, lo que permitió la continuidad de prÔcticas tradicionales en espacios educativos y comunitarios.


Proyección internacional y representación cultural


AdemÔs de su trabajo en Venezuela, la cultora participó en actividades internacionales en Colombia y Argentina, donde presentó manifestaciones tradicionales venezolanas en festivales y encuentros culturales. Estas participaciones se realizaron en el marco de intercambios promovidos por agrupaciones independientes y organizaciones culturales que buscaban difundir prÔcticas dancísticas y artesanales del país.

La representación internacional incluyó muestras de bailes tradicionales, artes utilitarias y elementos de la cultura popular venezolana. Este tipo de actividades ha sido documentado por instituciones culturales como parte de los esfuerzos de difusión del patrimonio inmaterial en el extranjero. La participación de Naranjo en estos espacios contribuyó a visibilizar prÔcticas locales en circuitos culturales latinoamericanos.

La información recopilada en estas presentaciones forma parte de archivos personales, registros fotogrÔficos y testimonios de participantes, lo que permite verificar su participación en actividades de intercambio cultural durante las décadas de 1980 y 1990.


Fundación de Danzas Matigüa y aportes a la formación artística


En 1979, Naranjo creó la Fundación de Danzas Matigüa, agrupación orientada a la investigación, enseƱanza y difusión de bailes tradicionales venezolanos. El nombre “Matigüa” fue seleccionado en referencia al maestro Juan Sojo, creador del “Tango Matigüa”, expresión descrita como una guaza callejera utilizada para anunciar el carnaval en localidades como la Laguna de Tacarigua y Curiepe, en el estado Miranda.

La agrupación desarrolló actividades formativas en danza tradicional, bailes étnicos, expresión corporal y técnicas de montaje escénico. Estas actividades se realizaron en escuelas, casas de cultura y espacios comunitarios de los municipios Plaza, Zamora y Sucre, en el estado Miranda. La continuidad de estos talleres permitió la formación de varias generaciones de bailarines y cultores populares.

La fundación también participó en festivales regionales y nacionales, donde presentó piezas basadas en investigaciones de campo realizadas por la propia agrupación. Este modelo de trabajo, que combina investigación y prÔctica escénica, coincide con metodologías aplicadas por agrupaciones tradicionales desde la década de 1970 en Venezuela.


Reconocimientos institucionales y condición de patrimonio viviente


A lo largo de su trayectoria, Naranjo ha recibido reconocimientos otorgados por instituciones culturales y autoridades locales. Entre ellos se encuentra la distinción como “Patrimonio Nacional y Estadal Viviente”, categorĆ­a utilizada por organismos culturales para identificar a portadores de saberes tradicionales con trayectoria comprobada. TambiĆ©n recibió la rĆ©plica de la espada del Libertador Simón BolĆ­var, reconocimiento entregado en actos oficiales a ciudadanos con aportes destacados en Ć”reas culturales y comunitarias.

Estos reconocimientos se fundamentan en su labor como formadora, investigadora y difusora de prĆ”cticas tradicionales. La categorĆ­a de “maestra pueblo”, mencionada en registros comunitarios y testimonios de participantes, se utiliza para identificar a cultores que han transmitido conocimientos de manera sostenida en comunidades urbanas y rurales.

Actualmente reside en el municipio Zamora, estado Miranda, pero continúa desarrollando actividades culturales en los municipios Plaza y Sucre. Su permanencia activa en estos territorios permite la continuidad de procesos formativos y la preservación de prÔcticas tradicionales en espacios comunitarios.


SĆ­ntesis analĆ­tica e implicaciones para el estudio cultural


La trayectoria de Cecilia Naranjo PÔez constituye un caso documentado de continuidad cultural en Venezuela, con mÔs de seis décadas de actividad verificable en formación artística, investigación comunitaria y difusión de prÔcticas tradicionales. Su trabajo en diversas regiones del país, así como su participación en actividades internacionales, aporta información relevante para el estudio del patrimonio inmaterial y de los procesos de transmisión de saberes en contextos comunitarios.

El anÔlisis de su experiencia permite identificar la importancia de los cultores como agentes de preservación cultural y como fuentes primarias para investigaciones sobre danza, artes utilitarias y tradiciones populares. La documentación de su trayectoria contribuye a la construcción de registros históricos necesarios para el diseño de políticas culturales orientadas a la protección del patrimonio inmaterial en Venezuela.