Entrada del Ejército Trigarante a CDMX el 27 de septiembre de 1821: el hecho militar que consolidó la Independencia. Los días 27 y 28 de s...
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| Entrada del Ejército Trigarante a CDMX el 27 de septiembre de 1821: el hecho militar que consolidó la Independencia. |
Los días 27 y 28 de septiembre de 1821 constituyen una secuencia fundamental para comprender la consumación de la Independencia de México. El 27 de septiembre, el Ejército Trigarante encabezado por Agustín de Iturbide entró en la Ciudad de México, después de la expansión del movimiento iniciado con el Plan de Iguala y de la desarticulación progresiva del poder virreinal. El 28 de septiembre, la Junta Provisional Gubernativa formalizó mediante el Acta de Independencia del Imperio Mexicano la separación política de la nueva entidad respecto de la monarquía española.
La diferencia entre ambas fechas permite distinguir dos dimensiones del mismo proceso histórico. La entrada del Ejército Trigarante fue un acontecimiento político y militar que materializó el control de la capital de la antigua Nueva España, mientras que el Acta del día siguiente proporcionó una formulación jurídica y política a la independencia proclamada. Por ello, reducir la consumación a una sola fecha impide observar la relación entre el cambio efectivo del poder y su posterior formalización documental.
El Plan de Iguala creó las bases del movimiento trigarante
El proceso que desembocó en septiembre de 1821 comenzó en una coyuntura distinta de la primera etapa de la guerra iniciada en 1810. El 24 de febrero de 1821, Agustín de Iturbide proclamó el Plan de Iguala, que planteó tres principios identificados como Religión, Independencia y Unión. El proyecto buscaba establecer la independencia de México, conservar la religión católica y articular políticamente a sectores que anteriormente habían combatido en bandos diferentes. Para sostener esos objetivos se organizó el Ejército Trigarante.
La composición de ese ejército fue uno de los elementos distintivos de la etapa final de la independencia. De acuerdo con información histórica de la Secretaría de la Defensa Nacional, sus fuerzas incorporaron integrantes procedentes tanto del antiguo Ejército Realista como de organizaciones insurgentes. La institución registra un efectivo total de 16.134 hombres, además de identificar entre sus principales mandos a Vicente Guerrero, Nicolás Bravo, Anastasio Bustamante, José Antonio de Echávarri y José Joaquín de Herrera.
Esta composición modificó el equilibrio político y militar de la Nueva España. La adhesión de antiguos combatientes insurgentes y de sectores vinculados al aparato militar virreinal permitió a la Trigarancia ampliar rápidamente su capacidad de acción. Investigaciones del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México han estudiado este proceso como una transformación militar y política desarrollada entre 1820 y 1821, caracterizada por adhesiones, capitulaciones, expansión territorial y reorganización de las fuerzas armadas.
Los Tratados de Córdoba precedieron la entrada en la capital
La campaña trigarante avanzó durante los meses siguientes hasta colocar al movimiento independentista en condiciones de controlar amplias zonas de la Nueva España. El 24 de agosto de 1821, Agustín de Iturbide y Juan O'Donojú firmaron los Tratados de Córdoba. O'Donojú era el jefe político superior de Nueva España enviado desde España, pero no tenía facultades para comprometer jurídicamente a la Corona española en el reconocimiento de la independencia. Por esta razón, los tratados tuvieron una función política decisiva, aunque no significaron un reconocimiento definitivo de la independencia por parte del gobierno español.
Los Tratados de Córdoba establecieron como referencia política la independencia de la Nación Mexicana y contemplaron la creación de un gobierno monárquico constitucional. La documentación de la época y las investigaciones posteriores permiten observar que la separación de España no fue resultado de un único acto aislado, sino de una sucesión de acuerdos, adhesiones militares, cambios de autoridad y decisiones políticas que culminaron con la ocupación de la capital.
La negativa posterior de España a reconocer los Tratados de Córdoba no impidió que las fuerzas trigarantes consolidaran su posición en la capital. Esta diferencia entre reconocimiento internacional y control político interno resulta fundamental para interpretar los acontecimientos de septiembre de 1821. La nueva autoridad podía ejercer el poder en el territorio mientras el Estado español mantenía una posición contraria al reconocimiento de los acuerdos alcanzados en Córdoba.
El 27 de septiembre de 1821 el Ejército Trigarante entró en Ciudad de México
El jueves 27 de septiembre de 1821, el Ejército Trigarante ingresó en la Ciudad de México encabezado por Agustín de Iturbide. La entrada representó la ocupación de la capital virreinal por las fuerzas vinculadas al proyecto independentista y es considerada por las instituciones históricas mexicanas como el acontecimiento que simbolizó la consumación de la independencia.
La llegada del ejército no fue un acontecimiento completamente inesperado para los habitantes de la ciudad. Investigaciones basadas en la prensa de 1821, especialmente en publicaciones como el Diario Político Militar Mejicano, muestran que la entrada había sido anunciada previamente y que las autoridades y la población tuvieron tiempo para preparar la recepción. El estudio de la prensa también permite analizar cómo el propio movimiento trigarante construyó una imagen pública del ejército y de sus dirigentes durante los días anteriores a la llegada.
Las fuentes históricas sitúan en aproximadamente 16.000 hombres la fuerza que ingresó en la capital. Un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México registra la presencia de alrededor de 16.000 integrantes del Ejército Trigarante el 27 de septiembre, cifra que coincide en términos generales con la documentación institucional que señala 16.134 efectivos para el ejército.
La entrada del ejército tuvo además una dimensión administrativa. Ese mismo día comenzó a configurarse una estructura provisional de gobierno vinculada al nuevo orden político. La primera Regencia quedó constituida en el contexto inmediato de la entrada del Ejército Trigarante, mientras que al día siguiente se instaló formalmente la Junta Provisional Gubernativa. La sucesión demuestra que la consumación no consistió solamente en la entrada de tropas, sino también en la sustitución de las estructuras políticas que habían sostenido el régimen virreinal.
El 28 de septiembre de 1821 se firmó el Acta de Independencia
El 28 de septiembre de 1821 se produjo el segundo acontecimiento de la secuencia. La Junta Provisional Gubernativa quedó instalada y procedió a la formalización del Acta de Independencia del Imperio Mexicano. El documento declaró la independencia de la nueva entidad política y estableció una base documental para el orden que comenzaba a construirse después de la salida del poder virreinal.
La diferencia temporal de un día permite establecer una distinción precisa: el 27 de septiembre corresponde a la entrada de las fuerzas trigarantes en la capital y el 28 a la formalización documental de la independencia. La Secretaría de la Defensa Nacional identifica ambos momentos como partes consecutivas de la consumación, mientras que la Universidad Nacional Autónoma de México señala que la entrada en la capital tuvo un carácter simbólico y que el Acta del día siguiente formalizó el nacimiento de una nueva entidad política.
El Acta también debe situarse dentro del sistema político establecido en 1821. La nueva entidad recibió la denominación de Imperio Mexicano y se proyectó inicialmente bajo la forma de una monarquía constitucional. La Junta Provisional Gubernativa asumió funciones legislativas provisionales y debía contribuir a organizar la convocatoria de un Congreso constituyente, mientras la Regencia ejercería funciones ejecutivas hasta la definición del nuevo sistema político.
La firma del Acta tampoco significó que todos los problemas derivados de la ruptura con España estuvieran resueltos. La independencia política se produjo en un territorio afectado por más de una década de conflicto, transformaciones económicas y disputas sobre la organización del nuevo Estado. La investigación histórica de la UNAM caracteriza la consumación como un proceso complejo y regionalizado, desarrollado después de once años de guerra y conectado con las transformaciones políticas del mundo atlántico.
La independencia de 1821 no comenzó ni terminó en un solo documento
La secuencia de septiembre de 1821 debe relacionarse con declaraciones anteriores. En 1813, el Congreso de Anáhuac había promulgado el Acta Solemne de la Declaración de Independencia de la América Septentrional. La investigación histórica también ha identificado una declaración anterior publicada en Texas en abril de ese mismo año. Estos antecedentes muestran que la idea de independencia había sido formulada documentalmente antes de 1821 y que el Acta del 28 de septiembre perteneció a una trayectoria política más extensa.
También resulta necesario diferenciar el proyecto político de 1821 de los objetivos defendidos por todos los grupos insurgentes durante la guerra. El Plan de Iguala incorporó principios y actores diferentes de los que habían caracterizado las primeras etapas del movimiento iniciado en 1810. La incorporación de antiguos realistas y antiguos insurgentes al Ejército Trigarante fue una característica central de la etapa final y modificó las relaciones de poder existentes.
La propia composición posterior del gobierno refleja esas tensiones. Aunque la alianza trigarante había reunido a sectores diversos, la distribución de cargos militares y políticos no fue equivalente entre antiguos insurgentes y miembros procedentes del aparato realista. Estudios históricos de la UNAM han documentado la continuidad de estructuras militares españolas y la presencia de antiguos oficiales realistas en posiciones relevantes durante los primeros años del México independiente.
Qué diferencia al 27 del 28 de septiembre de 1821
Desde una perspectiva histórica, el 27 y el 28 de septiembre no deben tratarse como fechas intercambiables. El 27 de septiembre de 1821 corresponde a la entrada del Ejército Trigarante en la Ciudad de México, acontecimiento que expresó el control de la capital por las fuerzas que impulsaban la independencia y que fue convertido en símbolo de la consumación. El 28 de septiembre corresponde a la instalación de la Junta Provisional Gubernativa y a la firma del Acta de Independencia del Imperio Mexicano, mediante la cual se formalizó documentalmente el nuevo orden político.
Esta distinción permite explicar la consumación como una secuencia de acontecimientos y no como un único acto. Primero se produjo la consolidación militar y política del movimiento en la capital; inmediatamente después se estableció una autoridad provisional y se elaboró el documento que declaró formalmente la independencia. El vínculo entre ambos días muestra cómo un cambio de poder requiere también mecanismos institucionales y documentales para organizar la nueva autoridad.
El proceso tampoco concluyó con la firma del Acta en términos de estabilidad política. El Congreso constituyente se instaló el 24 de febrero de 1822 y durante ese mismo año se produjeron conflictos sobre la organización del nuevo Estado. Agustín de Iturbide fue proclamado emperador en mayo de 1822 y coronado el 21 de julio, mientras que las disputas entre distintos sectores políticos terminaron provocando la disolución del Congreso el 2 de noviembre de 1822.
Por tanto, el 27 y el 28 de septiembre de 1821 representan dos momentos consecutivos de una transformación política mayor. La entrada del Ejército Trigarante en la capital evidenció la ruptura efectiva del dominio virreinal en su principal centro político; la firma del Acta de Independencia estableció documentalmente la nueva condición política del territorio. La diferencia entre ambos acontecimientos permite comprender con mayor precisión cómo se produjo la consumación de la independencia mexicana y cómo comenzó la construcción institucional del Estado que posteriormente adoptaría distintas formas de gobierno.
