Delcy Rodríguez en el salón de sesiones de la ONU en Nueva York. Delcy Rodríguez participa en Nueva York en el segmento de alto nivel de ...
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| Delcy Rodríguez en el salón de sesiones de la ONU en Nueva York. |
Delcy Rodríguez participa en Nueva York en el segmento de alto nivel de la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas, cuya fase de debate general comenzó el 22 de septiembre de 2026. La agenda venezolana se desarrolla en un contexto diplomático diferente al de años anteriores, marcado por la nueva relación entre Caracas y Washington, la reincorporación de Venezuela a espacios de cooperación internacional y conversaciones sobre energía, minería, deuda y recuperación económica.
La Organización de las Naciones Unidas estableció que el debate general del 81.º período de sesiones se desarrolla del 22 al 26 de septiembre y continúa el 28 de septiembre. La sesión fue inaugurada formalmente el 8 de septiembre. La semana de alto nivel reúne a representantes de los 193 Estados miembros y contempla, además del debate general, reuniones específicas sobre desarrollo, acción climática, aumento del nivel del mar, prevención de pandemias y otros asuntos multilaterales.
La participación de Rodríguez tiene además una dimensión bilateral. El 21 de septiembre se reunió con el secretario general de la ONU, António Guterres, y el 22 de septiembre sostuvo un encuentro con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Nueva York. Paralelamente, representantes venezolanos mantuvieron contactos con instituciones financieras internacionales y funcionarios vinculados a los sectores energético y minero.
La intervención venezolana cambia de fecha durante la Asamblea General
La fecha de intervención de Venezuela experimentó una modificación durante los días previos al debate. La programación provisional había situado inicialmente a Venezuela en la jornada del jueves 24 de septiembre. Información difundida el 22 de septiembre señaló posteriormente que la intervención de Rodríguez fue adelantada al miércoles 23 de septiembre. Reuters confirmó que Rodríguez tenía previsto dirigirse a la Asamblea durante la tarde del miércoles.
La modificación demuestra por qué el calendario provisional de la Asamblea General debe diferenciarse de la programación actualizada. Naciones Unidas identifica el período completo del debate general entre el 22 y el 26 de septiembre, con una continuación el 28, pero las listas de oradores pueden sufrir modificaciones por decisiones de las delegaciones y ajustes de protocolo.
Al momento de esta investigación, la información disponible permite establecer que Rodríguez se encuentra en Nueva York y participa en las actividades de alto nivel de la Asamblea. La fuente oficial venezolana la identifica como presidenta de Venezuela y señala que participó el 22 de septiembre en el inicio del segmento de alto nivel. Naciones Unidas, por su parte, identifica a Rodríguez como presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela en el registro de la reunión mantenida con Guterres.
Por tratarse de una información en desarrollo, el contenido definitivo de su intervención debe diferenciarse de las declaraciones realizadas antes del discurso. Hasta que exista una transcripción oficial o un registro audiovisual completo, no corresponde atribuirle como declaraciones pronunciadas ante la Asamblea asuntos que únicamente hayan sido anunciados como parte de su agenda diplomática.
Rodríguez desarrolla contactos con Naciones Unidas y organismos financieros
El primer componente documentado de la agenda venezolana fue el contacto con Naciones Unidas. El 21 de septiembre, Guterres mantuvo una reunión con Rodríguez en Nueva York. El registro de la Secretaría General identifica expresamente el encuentro como una reunión con la presidenta encargada de Venezuela.
El Gobierno venezolano presentó la participación de Rodríguez como una oportunidad para defender la soberanía, la autodeterminación de los pueblos y el fortalecimiento del derecho internacional. La Cancillería también situó la cooperación energética entre los asuntos de la agenda venezolana, especialmente en hidrocarburos, energías renovables y seguridad energética. Estas formulaciones corresponden a la posición oficial del Gobierno venezolano y deben distinguirse de una valoración independiente sobre sus políticas.
La agenda económica tuvo igualmente un componente multilateral. Información publicada durante la Asamblea señala encuentros de representantes venezolanos con responsables del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Las conversaciones abordaron cooperación técnica, infraestructura, electricidad, protección social, recuperación económica y mecanismos de relación financiera.
La reanudación de contactos con estas instituciones representa un cambio respecto al período de aislamiento financiero que caracterizó parte de los años anteriores. Sin embargo, es necesario distinguir entre restablecimiento de relaciones técnicas y la obtención de nuevos créditos. Las informaciones disponibles sobre las reuniones de septiembre no permiten afirmar que Venezuela haya obtenido durante esta Asamblea General un nuevo programa de financiamiento del FMI.
Reuters informó además que funcionarios venezolanos estaban negociando asuntos relacionados con deuda, energía y minería. La dimensión financiera de la visita, por tanto, se desarrolla paralelamente a la actividad diplomática y no constituye únicamente una agenda política vinculada con la Asamblea General.
El encuentro entre Delcy Rodríguez y Donald Trump redefine el contexto bilateral
El 22 de septiembre Rodríguez sostuvo un encuentro con Donald Trump en Nueva York al margen de las actividades de la Asamblea General. Reuters informó que fue la primera reunión presencial entre ambos desde los acontecimientos de enero de 2026 y que se produjo durante la primera visita de Rodríguez a Estados Unidos desde que asumió la conducción del Ejecutivo venezolano.
La reunión había sido anunciada previamente por la Casa Blanca. El encuentro tuvo carácter bilateral y contó con la participación de funcionarios estadounidenses de alto nivel. Entre ellos estuvieron el secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional, Marco Rubio, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
Después del encuentro, Rodríguez informó que las conversaciones abordaron la relación bilateral y áreas estratégicas como energía, minería y seguridad. También señaló que Venezuela buscaba canalizar la relación con Estados Unidos mediante el diálogo y la cooperación. Estas afirmaciones corresponden a la comunicación difundida por la parte venezolana después de la reunión y no deben confundirse con una declaración conjunta de ambos gobiernos.
El encuentro adquirió una dimensión adicional porque ocurrió pocas horas después del discurso de Trump ante la Asamblea General. La intervención estadounidense incluyó referencias a Venezuela y a la política de Washington hacia el país. Reuters informó que Trump defendió ante el pleno las actuaciones de su administración y vinculó la política regional con asuntos de seguridad, narcotráfico y energía.
La energía, la deuda y la minería ocupan un lugar central
La energía constituye uno de los principales elementos económicos de la nueva relación entre Venezuela y Estados Unidos. La Casa Blanca anunció el 2 de septiembre un acuerdo que, según su propia descripción, otorga al Gobierno estadounidense derechos de gobernanza y participación económica relacionados con una nueva empresa petrolera privada venezolana. El comunicado oficial estadounidense vinculó el proyecto con más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas de petróleo venezolano.
La cifra de 65.000 millones de barriles debe atribuirse a la Casa Blanca, porque procede de la descripción oficial estadounidense del acuerdo. No debe presentarse como una medición independiente realizada por Naciones Unidas, la Agencia Internacional de Energía o una institución financiera internacional.
El mismo comunicado de Washington señaló que el proyecto contempla 17 campos petroleros y que la empresa involucrada tendría derechos de extracción y comercialización bajo un esquema privado. La Casa Blanca también afirmó que el acuerdo forma parte de una estrategia de estabilización, recuperación económica y transición política. Esas son posiciones oficiales de la administración estadounidense y no constituyen una evaluación independiente de los resultados futuros del acuerdo.
Las conversaciones sobre deuda constituyen otro componente relevante. Reuters informó que la delegación encabezada por Rodríguez estaba tratando asuntos relacionados con obligaciones financieras venezolanas y operaciones económicas vinculadas con energía y minería. La agencia también indicó que funcionarios venezolanos buscaban establecer contactos con instituciones financieras internacionales.
La combinación de petróleo, deuda y minería coloca la recuperación de la capacidad productiva venezolana dentro de la agenda internacional desarrollada durante la Asamblea General. La dimensión económica está vinculada con el restablecimiento de relaciones institucionales, el acceso a financiamiento y la participación de empresas internacionales en sectores estratégicos.
La agenda venezolana incorpora diálogo y reincorporación multilateral
Antes de viajar a Nueva York, Rodríguez afirmó que Venezuela acudiría a la Asamblea General para defender sus principios y trabajar sobre la base del respeto, la cooperación y el entendimiento. El mensaje difundido por la propia Rodríguez también presentó el diálogo y la construcción de acuerdos como elementos de la política exterior venezolana durante esta etapa.
La posición expresada por Rodríguez coincide parcialmente con el discurso institucional difundido por la Cancillería venezolana al inicio de la Asamblea. El Ministerio de Relaciones Exteriores señaló que Venezuela buscaría fortalecer la cooperación internacional, defender la autodeterminación y promover la igualdad soberana de los Estados.
El asunto de las sanciones económicas debe manejarse con mayor precisión. Las autoridades venezolanas han mantenido históricamente la exigencia de levantar las medidas coercitivas estadounidenses. Sin embargo, para esta investigación no resulta adecuado presentar el levantamiento de sanciones como una afirmación ya realizada por Rodríguez ante el pleno mientras su discurso no haya sido documentado oficialmente.
La misma cautela debe aplicarse a otros posibles temas como petróleo, soberanía, seguridad, cooperación regional y relaciones con Estados Unidos. Son asuntos presentes en la agenda pública venezolana y en los contactos mantenidos en Nueva York, pero solamente la transcripción o el registro oficial del discurso permitirá determinar cuáles fueron efectivamente planteados ante la Asamblea General y en qué términos.
La presencia de Rodríguez no representa un retorno venezolano desde 2018
Un punto que requiere corrección histórica es la afirmación de que la participación de Rodríguez representa el retorno del Ejecutivo venezolano a la Asamblea General desde 2018. Esa formulación no es exacta. Nicolás Maduro intervino en el debate general de 2018, pero Delcy Rodríguez también pronunció el discurso de Venezuela ante la Asamblea General el 27 de septiembre de 2019, cuando ocupaba la vicepresidencia del país. El documento oficial de Naciones Unidas identifica expresamente aquella intervención como el discurso de la vicepresidenta Delcy Rodríguez Gómez.
Por tanto, el dato verificable no es un supuesto regreso de la representación ejecutiva venezolana después de 2018. La característica diferenciadora de 2026 es la participación de Rodríguez en condición de presidenta encargada, según la documentación oficial de Naciones Unidas, en un contexto institucional y diplomático diferente al existente durante sus anteriores intervenciones.
La precisión también es necesaria al comparar 2026 con 2025. El debate general de la Asamblea no constituye una actividad reservada exclusivamente a presidentes. Los Estados pueden estar representados por jefes de Estado, jefes de Gobierno, vicepresidentes, cancilleres u otros representantes autorizados. La lista de oradores y los documentos oficiales de cada período permiten determinar quién representó a cada Estado y en qué condición protocolar.
El discurso de Rodríguez se produce en un escenario diplomático distinto
La 81.ª Asamblea General se desarrolla bajo el lema Restoring trust, managing transformation: a United Nations that delivers for all, según la documentación oficial de Naciones Unidas. El debate general comenzó el 22 de septiembre y forma parte de una semana de alto nivel que incluye aproximadamente 193 Estados miembros y múltiples reuniones temáticas.
La intervención venezolana se produce después de una secuencia de acontecimientos diplomáticos que incluye la reunión con Guterres, los contactos con instituciones financieras, las conversaciones sobre energía y minería y el encuentro con Trump. Esta secuencia permite establecer que la presencia de Rodríguez en Nueva York tiene componentes políticos, diplomáticos y económicos simultáneos.
También existe un elemento de contexto regional. Las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela han experimentado durante 2026 una transformación profunda, mientras Washington ha incrementado su participación en asuntos energéticos y de seguridad del hemisferio. La Casa Blanca presenta sus acuerdos económicos con Venezuela como parte de una estrategia de estabilización y recuperación; la administración venezolana los presenta desde la perspectiva de la cooperación y la defensa de sus intereses nacionales. Ambas posiciones deben mantenerse diferenciadas en cualquier análisis periodístico.
Al 23 de septiembre de 2026, los hechos comprobados permiten establecer que Delcy Rodríguez participa en la 81.ª Asamblea General, que se reunió con António Guterres, que mantuvo contactos con organismos financieros internacionales y que sostuvo un encuentro con Donald Trump. También está documentado que la programación de su intervención fue modificada respecto del calendario inicialmente difundido.
El elemento pendiente es el contenido definitivo de su intervención ante el pleno. Hasta que Naciones Unidas publique el registro correspondiente o exista una transcripción verificable, los asuntos anticipados por la delegación deben permanecer diferenciados de las declaraciones efectivamente pronunciadas. Esta separación permite distinguir entre hechos comprobados, posiciones oficiales y previsiones sobre el contenido de un discurso todavía en desarrollo.
