Un encuentro que reafirma la identidad afrovenezolana El 14 de marzo de 2026, la Plaza Sucre del Centro Histórico de Petare se con...
Un encuentro que reafirma la identidad afrovenezolana
El 14 de marzo de 2026, la Plaza Sucre del Centro Histórico de Petare se convirtió en un espacio de reflexión sobre la memoria afrovenezolana y el papel del tambor como símbolo de resistencia, espiritualidad y cohesión comunitaria. El conversatorio “Herencia Afro en Petare” fue convocado por la Dirección de Cultura del Municipio Sucre, la Fundación José Ángel Lamas (Fundalamas) y la Alcaldía del Municipio Sucre.
El encuentro reunió a maestros y cultores como Óscar Lista, Eva Daza, Rafael González, Rony Tochon, Noel Márquez, Wilfredo Mayo y Paiva, junto a jóvenes líderes del tamboreteo: Samuel Maestre, Andy González, Alexander Silva e Ismael Marcano. El diálogo entre estas dos generaciones permitió un intercambio crítico y respetuoso sobre el presente y el futuro del tambor venezolano.
Un recorrido histórico para comprender la raíz
Se realizó un repaso histórico sobre la llegada de los primeros africanos esclavizados a Venezuela y la formación de las tradiciones percusivas en regiones como Barlovento, el Zulia, La Guaira, Yaracuy y Oriente. Se recordó que el tambor evolucionó a partir de instrumentos como la zampurra y que sus raíces se vinculan con pueblos de Angola, Guinea y el Congo.
Venezuela tiene tambores incluso dentro del joropo. En Yaguaraparo, la gaita negra es una de las más antiguas; en el estado Zulia, así como en La Chuspa y Osma, en La Guaira, se conservan tradiciones similares. Censa Duarte es un personaje importante dentro de estas manifestaciones. comentó Óscar Lista.
Se mencionaron figuras como Censa Duarte, los negros Simbaluya y Juan Machado, asociados a velorios de cruz y toques consagrados. Se enfatizó que el tambor es un lenguaje ancestral con códigos, jerarquías y significados espirituales, más allá de su dimensión musical.
El tamboreteo: expresión juvenil y debate cultural
Uno de los ejes centrales fue el análisis del tamboreteo, práctica surgida durante la pandemia, cuando jóvenes comenzaron a reunirse en plazas y comunidades para tocar. Esta expresión se nutre de toques como San Millán, el beleño y el culo e’ puya, pero ha adquirido rasgos propios que han generado debate entre cultores tradicionales.
Los maestros manifestaron preocupación por la pérdida de códigos rituales y la tergiversación de los toques originales. La maestra Eva Daza advirtió que tocar tambor todos los días despoja de sentido las fechas devocionales, recordando la importancia de la ritualidad en manifestaciones como San Juan, San Pedro, Cruz de Mayo, los Diablos Danzantes de Corpus Christi y San Benito.
La maestra Eva Daza, cultora del San Juan de Curiepe comentó El tambor es un elemento comunicador. En Curiepe, que era un pueblo libre, el mantuaje se paseaba por el pueblo sin entender por qué se tocaba de esa manera. Quienes cantaban y tocaban manejaban claves propias para comunicarse entre ellos. Hay más de 400 años de historia en el tamboreteo, pero la supuesta diversidad muchas veces oculta esta profundidad histórica.
La visión de los jóvenes
Los jóvenes líderes defendieron el tamboreteo como espacio de encuentro, aprendizaje y construcción comunitaria. Samuel Maestre, uno de los principales difusores del movimiento, destacó que en los últimos años miles de jóvenes en todo el país se han interesado en aprender sobre las manifestaciones del tambor, llegando a reunir más de 4.500 participantes en algunos encuentros, lo que evidencia un renovado compromiso juvenil con la identidad cultural venezolana.
Andy González y Alexander Silva destacaron que, aunque la energía juvenil imprime nuevas dinámicas a los toques, existe una creciente conciencia sobre la necesidad de formarse y respetar la tradición.
En esta misma línea, el joven de 16 años Ismael Marcano, junto con la Dirección de Cultura y la Cámara Municipal, propuso la creación de la Escuela de Formación Cultural Joven Sucre. La iniciativa busca ofrecer un espacio donde los jóvenes de Petare y comunidades cercanas puedan experimentar, crear y estudiar el legado histórico venezolano, incorporando clases de danza, teatro, canto, percusión, ancestralidad y otras ramas del arte tradicional y popular.
Escuela de Formación Cultural Joven Sucre
El joven Ismael Marcano presentó la propuesta de la Escuela de Formación Cultural Joven Sucre, impulsada junto a la Dirección de Cultura y la Cámara Municipal. Este proyecto busca ofrecer formación en danza, teatro, canto, percusión, ancestralidad, muralismo e incluso inteligencia artificial, dirigida a niños y jóvenes de Petare y comunidades cercanas.
La iniciativa plantea descentralizar la enseñanza, llevando talleres y actividades a los barrios, y garantizando la transmisión de saberes con rigor, respeto y continuidad.
Un cierre que une tradición y futuro
La jornada culminó con un toque colectivo de tambor venezolano en la Plaza Sucre, donde maestros y jóvenes compartieron ritmos tradicionales en homenaje a quienes han preservado este legado por más de cuatro siglos. El conversatorio “Herencia Afro en Petare” reafirmó que el tambor venezolano es un puente entre generaciones, un símbolo de resistencia y una herramienta para fortalecer la identidad cultural.
El encuentro dejó como mensaje central la importancia del respeto, la formación y la conciencia histórica para garantizar que esta herencia continúe viva en las manos de quienes hoy la tocan y de quienes mañana la heredarán.