Trump y Delcy Rodríguez protagonizan el choque de potencias en Venezuela 2026: EE. UU., China y Rusia en disputa estratégica. Geopolítica ...
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| Trump y Delcy Rodríguez protagonizan el choque de potencias en Venezuela 2026: EE. UU., China y Rusia en disputa estratégica. |
Geopolítica de Venezuela en 2026: transición controlada y reconfiguración del poder global
Caracas, 17 de enero de 2026. Venezuela atraviesa en enero de 2026 uno de los momentos más complejos y decisivos de su historia contemporánea. Tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, el país se ha convertido en el epicentro de una reconfiguración geopolítica de alcance global, donde convergen intereses energéticos, financieros, judiciales y estratégicos. Lejos de una transición convencional, el escenario venezolano se estructura sobre un delicado equilibrio entre control operativo, continuidad institucional y presión internacional.
Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, ha optado por una estrategia pragmática que rompe con los manuales clásicos de cambio de régimen. En lugar de un colapso abrupto del aparato estatal, Washington ha privilegiado la estabilidad funcional de la infraestructura crítica, especialmente la petrolera, mientras despliega un proceso gradual de desmantelamiento de las redes de influencia de China, Rusia, Cuba e Irán en el país.
En este contexto, Delcy Rodríguez emerge como figura central de la transición controlada, ejerciendo una presidencia interina basada en la tesis de continuidad administrativa, mientras sectores de la oposición civil, encabezados por María Corina Machado, adquieren legitimidad internacional y protagonismo simbólico. Entre ambos polos, Venezuela se convierte en el tablero donde se juega una partida decisiva del nuevo orden global.
Venezuela como epicentro de la reconfiguración geopolítica internacional
La captura de Nicolás Maduro no solo alteró el equilibrio interno del poder, sino que desencadenó una reacción inmediata en los principales centros de decisión global. Para Washington, Venezuela representa una pieza clave en la seguridad energética hemisférica, particularmente por su capacidad de suministrar crudo pesado a las refinerías del Golfo de México.
Para China y Rusia, el país ha sido durante más de dos décadas un enclave estratégico que permitió proyectar influencia en el hemisferio occidental, asegurar acceso a recursos naturales y desafiar la hegemonía estadounidense. La transición venezolana redefine, por tanto, los equilibrios de poder más allá de sus fronteras.
La estrategia de Donald Trump: control operativo sin colapso del Estado
Reconocimiento táctico y prevención del vacío de poder
El 16 de enero de 2026, el presidente Donald Trump fue explícito al justificar el reconocimiento táctico de Delcy Rodríguez como autoridad interina. En declaraciones públicas desde la Casa Blanca, Trump afirmó que Estados Unidos no repetiría los errores cometidos en Irak tras la caída de Saddam Hussein, donde la disolución total del aparato estatal generó un vacío de poder prolongado.
Según esta lógica, la permanencia temporal de estructuras administrativas, militares y policiales bajo supervisión internacional resulta indispensable para garantizar estabilidad, proteger infraestructuras críticas y evitar la proliferación de actores armados no estatales.
Seguridad energética como prioridad estratégica
La política estadounidense hacia Venezuela está profundamente condicionada por la necesidad de asegurar el suministro de crudo pesado. Las refinerías estadounidenses diseñadas para procesar este tipo de petróleo dependen históricamente del crudo venezolano, cuya sustitución plena resulta costosa y técnicamente compleja.
Por esta razón, la administración Trump priorizó la reactivación controlada de la producción y exportación petrolera incluso antes de una definición política definitiva, estableciendo el principio de que la estabilidad energética precede a la transición democrática.
Encuentro entre el Director de la CIA y Delcy Rodríguez en Caracas
El 15 de enero de 2026 el director de la CIA, John Ratcliffe, arribó a la capital venezolana para sostener un encuentro de alto nivel con Delcy Rodríguez.
La reunión, realizada bajo instrucciones directas del presidente Donald Trump, tuvo como propósitos fundamentales establecer canales de cooperación en inteligencia, combatir el narcotráfico y explorar nuevas oportunidades de colaboración económica y petrolera, marcando un giro de realismo político en la relación bilateral. Este acercamiento busca generar confianza y estabilizar la gobernanza en el terreno, en un contexto donde Washington prioriza la seguridad regional y el alejamiento de influencias de potencias adversarias en suelo venezolano.
La designación de cargos clave y la arquitectura del poder interino
La ejecución de esta estrategia se materializó rápidamente en una reconfiguración profunda del aparato estatal venezolano. La designación de cargos estratégicos no respondió a criterios políticos tradicionales, sino a una lógica de gobernabilidad operativa, control territorial y viabilidad financiera.
Delcy Rodríguez como eje de la continuidad administrativa
Delcy Rodríguez asumió el rol de garante de la continuidad institucional, actuando como interlocutora funcional ante Estados Unidos y organismos internacionales. Su figura fue considerada clave para evitar el colapso del Estado y asegurar la ejecución de compromisos operativos, especialmente en el sector energético.
Reconfiguración acelerada del gabinete ejecutivo (12–16 de enero de 2026)
- Ministerio de Ecosocialismo: Freddy Alfred Nazareth Ñáñez Contreras, responsable de territorios de alto valor ambiental y minero, incluyendo el Arco Minero del Orinoco.
- Ministerio de Comunicación e Información: Miguel Ángel Pérez Pirela, encargado de la narrativa institucional en un contexto de presión mediática global.
- Despacho de la Presidencia: Juan Carlos Escalona Martínez, coordinador interinstitucional y enlace con actores internacionales.
- Ministerio de Industrias y Producción Nacional: Luis Antonio Villegas, al frente de la centralización de empresas básicas y reorganización productiva.
Estas designaciones enviaron un mensaje inequívoco: el Estado venezolano seguía funcionando, condición indispensable para permitir el flujo de capitales y la reactivación petrolera.
María Corina Machado: legitimidad internacional y capital simbólico
Encuentro en la Casa Blanca y Premio Nobel de la Paz
El 15 de enero de 2026, María Corina Machado fue recibida en la Casa Blanca por Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio. Machado, recientemente galardonada con el Premio Nobel de la Paz por su liderazgo no violento y su capacidad de articulación internacional, entregó simbólicamente la medalla del galardón a Trump.
Una transición en dos tiempos
Pese al respaldo simbólico, la administración Trump dejó claro que el control operativo de las fuerzas de seguridad y la infraestructura crítica permanecería, por el momento, bajo el esquema liderado por Delcy Rodríguez.
China y Venezuela: renegociación de una deuda estratégica
Origen y magnitud de la deuda
Durante más de quince años, China financió a Venezuela mediante préstamos respaldados por petróleo, generando una deuda superior a los 20.000 millones de dólares.
La postura de Pekín ante la transición
Tras la captura de Maduro, reguladores financieros chinos solicitaron a sus bancos un informe detallado de su exposición a Venezuela, anticipando una renegociación compleja bajo supervisión internacional.
Escenarios de renegociación
Se evalúan extensiones de plazo, descuentos de capital y conversión de deuda en participación en proyectos energéticos, bajo estándares de transparencia exigidos por Washington.
Rusia y el desmantelamiento de la influencia militar
Rusia enfrenta una pérdida progresiva de influencia en Venezuela. Los acuerdos estratégicos firmados en noviembre de 2025 han quedado en suspenso ante la presencia naval estadounidense en el Caribe y la presión diplomática internacional.
El nuevo marco energético: OFAC, petróleo y sistema bancario internacional
Licencias OFAC 2026 y flujo del dinero petrolero
La ampliación de las licencias OFAC permitió que el crudo venezolano se comercialice a precios ponderados de hasta 50 dólares por barril. Los ingresos no ingresan directamente al Tesoro venezolano, sino que son canalizados a través de cuentas bajo custodia internacional.
Distribución y custodia bancaria de los ingresos
De acuerdo con anuncios realizados desde la Casa Blanca, los fondos petroleros son administrados mediante bancos corresponsales en Estados Unidos y Europa, incluyendo instituciones financieras bajo supervisión del Departamento del Tesoro. Estos recursos se destinan prioritariamente a mantenimiento de infraestructura, pago de servicios esenciales y reservas para un futuro programa de reconstrucción nacional.
La distribución del dinero del petróleo venezolano: rutas financieras, bancos y usos autorizados
El elemento más sensible de la transición venezolana en 2026 no es únicamente quién controla el poder político, sino cómo se administra, distribuye y supervisa el dinero generado por el petróleo. Este aspecto fue abordado de forma explícita por la administración de Donald Trump en comunicados de la Casa Blanca y declaraciones del Departamento del Tesoro, estableciendo un modelo de administración financiera sin precedentes para Venezuela.
Un esquema de custodia internacional y no de libre disposición
Contrario a los modelos tradicionales, los ingresos petroleros no ingresan directamente al Banco Central de Venezuela ni a cuentas soberanas de libre manejo. Bajo las licencias OFAC 2026, el dinero generado por la exportación de crudo es canalizado hacia cuentas de custodia internacional, diseñadas para impedir desvíos, corrupción o financiamiento de redes sancionadas.
Este esquema responde a la tesis de “control operativo financiero”, promovida por Washington, según la cual el flujo de capital debe estar blindado antes de cualquier liberalización política.
Bancos involucrados en la administración de los fondos
De acuerdo con información divulgada por funcionarios estadounidenses y fuentes financieras internacionales, los ingresos petroleros venezolanos son gestionados a través de un conjunto limitado de instituciones bancarias autorizadas:
- Bancos corresponsales en Estados Unidos: Instituciones bajo supervisión directa del Departamento del Tesoro y la Reserva Federal, encargadas de recibir los pagos de compradores internacionales de crudo.
- Banca europea autorizada: Entidades financieras en países de la Unión Europea utilizadas como cámaras de compensación para operaciones con empresas como Chevron, Vitol y Trafigura.
- Cuentas técnicas supervisadas: Instrumentos financieros creados exclusivamente para gastos operativos verificados, sin acceso discrecional por parte del Ejecutivo venezolano.
Cómo se reparte el dinero: prioridades definidas
La distribución de los ingresos petroleros sigue un orden de prioridades definido en coordinación entre la administración Trump, organismos multilaterales y el gobierno interino:
- 1. Operación y mantenimiento petrolero: Pago directo a proveedores, contratistas, personal técnico y mantenimiento de refinerías, oleoductos y terminales de exportación.
- 2. Servicios esenciales del Estado: Financiamiento limitado y auditado para electricidad, agua, salud pública básica y combustible interno.
- 3. Compromisos laborales verificables: Nóminas esenciales del sector energético y administrativo, bajo esquemas de pago supervisados.
- 4. Reserva de reconstrucción nacional: Fondos retenidos como garantía para un futuro programa de recuperación económica, condicionado a un cronograma electoral verificable.
Fondos excluidos y líneas rojas financieras
El esquema prohíbe expresamente el uso de recursos petroleros para:
- Financiamiento de estructuras militares extranjeras.
- Transferencias a actores sancionados.
- Programas políticos partidistas.
- Operaciones opacas fuera del sistema bancario autorizado.
Supervisión y auditoría permanente
El modelo contempla auditorías continuas realizadas por firmas internacionales, reportes periódicos al Departamento del Tesoro y mecanismos de suspensión automática de licencias ante cualquier desviación.
Donald Trump fue enfático al declarar desde la Casa Blanca que “el dinero del petróleo venezolano no volverá a perderse; será utilizado para mantener el país en pie y reconstruirlo correctamente”, dejando claro que la administración financiera es tan importante como la transición política.
Implicaciones para la soberanía venezolana
Este esquema representa una cesión temporal de soberanía financiera, justificada por Washington como una medida extraordinaria ante el colapso institucional previo. Para sus críticos, constituye una tutela económica; para sus defensores, una garantía contra el saqueo histórico de los recursos nacionales.
En cualquier caso, la distribución del dinero del petróleo se ha convertido en el verdadero eje del poder en la Venezuela de 2026.
El modelo de seguridad privada en refinerías: licencia LG-52
Origen y alcance del modelo
Bajo la licencia LG-52, la administración Trump autorizó el despliegue de empresas de seguridad privada para proteger refinerías, oleoductos y terminales de exportación, ante el deterioro histórico de la seguridad industrial.
Implicaciones políticas y sociales
Si bien el modelo redujo sabotajes y pérdidas operativas, abrió un debate profundo sobre soberanía, militarización de la infraestructura civil y el rol del Estado en la seguridad estratégica.
Conclusión: Venezuela como laboratorio del nuevo orden global
La Venezuela de 2026 no es simplemente un país en transición, sino un laboratorio geopolítico donde se ensaya un nuevo modelo de intervención basado en control operativo, pragmatismo energético y reconfiguración de alianzas globales. El desenlace de este proceso no solo definirá el futuro del país, sino que sentará precedentes para la gestión de crisis en un mundo cada vez más multipolar.
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